Qué bello amanecer en las mañanas,
cómo alumbra la luz del sol naciente
que expande su alegría sonriente
y acompaña al tañer de las campanas.
Los hombres se dirigen al trabajo,
las mujeres comienzan sus quehaceres,
los niños a la escuela a sus deberes
y todos tan contentos a su tajo.
Hoy se nota un frescor de leve brisa
y las viejas se calan sus pañuelos
caminando más bien con cierta prisa
al tiempo que se tapan esos pelos
canosos, porque va a empezar la misa
y a su edad ya no quieren usar velos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Esta poesía me ha ustado mucho.+
Publicar un comentario