Es frecuente que el hombre nunca aprenda
de todos los errores que comete,
pues una y hasta mil veces se mete
en los mismos al no perder la venda
que le impide mirar con claridad
a todo lo que tiene en derredor
y a veces se confunde de color
caminando contra su voluntad.
Más vale caminar no muy deprisa
sorteando las piedras del camino,
estudiando la tierra en que se pisa
así como al que tengas por vecino,
desechando cualquier cosa imprecisa
y así podrás llegar a tu destino.
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