Amor, te estaré esperando
cuando me vaya de aquí,
seguro que deseando
que pronto llegues allí,
pues tanto me acostumbré
a estar en tu compañía,
que nunca jamás sabré
vivir sin ella y el día
en que me reclame Dios,
será un momento muy triste
por no estar juntos los dos,
ya que junto a mí estuviste
desde que nos conocimos,
con las mil vicisitudes
que gozamos y sufrimos,
con defectos y virtudes.
No hay mal que por bien no venga
y cuando ya esté en el cielo,
pediré a Dios que me tenga,
cuando demuestre mi anhelo
de tenerte de por vida,
de espera junto a la entrada
y darte la bienvenida
por mucho tiempo esperada,
que se me hará interminable
cuando no estés a mi lado,
ya que siempre vulnerable
me encontré cuando has faltado,
pues eres mi complemento,
mi alegría, mi motor
y que gracias a eso siento
cómo se agranda mi amor.
Allí juntos estaremos
por toda la eternidad,
con locura gozaremos,
pues no tendremos edad
y llenos de juventud,
de deseo, de alegría,
de cariño y de salud
tendremos plena armonía.
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