ATARDECER EN LA MANCHA
Venía por la carretera
en dirección a Toledo,
en ambos lados viñedo
y es que por La Mancha era.
Pronto apareció el ocaso
y el sol como aro radiante
se agrandaba a cada instante
y luego quedaba laso
a punto de fenecer
dándole paso a la noche,
poniendo un hermoso broche
al día y su acontecer.
La ruta del astro rey
como si fueran más soles,
la seguían los girasoles
por imperativa ley.
Un molino en su perfil
en lo más alto del monte,
destaca en el horizonte
sobre nubes en añil.
Es la tierra de Castilla
padre y madre del honor,
la nobleza y el valor,
todo de buena semilla.
La Mancha me recordó
al de la Triste Figura
y la impagable ventura
que a sus paisanos donó.
Me imaginaba que al trote
trayendo en ristre la lanza,
venía junto a Sancho Panza
el inefable Quijote,
deshaciendo los entuertos
que a su paso se encontrase,
fuera cual fuese su clase
con resultados inciertos,
buscando a su Dulcinea
a lomos de su montura
para curar su locura,
anhelante panacea.
Venía por la carretera
en dirección a Toledo,
en ambos lados viñedo
y es que por La Mancha era.
Pronto apareció el ocaso
y el sol como aro radiante
se agrandaba a cada instante
y luego quedaba laso
a punto de fenecer
dándole paso a la noche,
poniendo un hermoso broche
al día y su acontecer.
La ruta del astro rey
como si fueran más soles,
la seguían los girasoles
por imperativa ley.
Un molino en su perfil
en lo más alto del monte,
destaca en el horizonte
sobre nubes en añil.
Es la tierra de Castilla
padre y madre del honor,
la nobleza y el valor,
todo de buena semilla.
La Mancha me recordó
al de la Triste Figura
y la impagable ventura
que a sus paisanos donó.
Me imaginaba que al trote
trayendo en ristre la lanza,
venía junto a Sancho Panza
el inefable Quijote,
deshaciendo los entuertos
que a su paso se encontrase,
fuera cual fuese su clase
con resultados inciertos,
buscando a su Dulcinea
a lomos de su montura
para curar su locura,
anhelante panacea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario