No miento si coloco yo a Cristina
de todos mis seis nietos en cabeza,
pues sólo por cordura y por belleza
merece figurar en hornacina.
Y no quiero olvidarme de habitudes
que adornan a mi nieta que es tan guapa,
que a nadie que la vea se le escapa
su número tan grande de virtudes.
Si sumo a todo esto lo estudiosa,
lo pulcra, bien vestida, inteligente,
amable, sonriente y hacendosa
y encima de sus padres obediente,
sólo agrego que mira tan airosa
que en sus ojos el baile está presente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario