A veces me preguntas con los ojos
y entonces te contesto con las manos,
que al aire los secretos más arcanos
no salen, porque tienen los cerrojos
del pudor bien echados ciertamente,
pues sólo pertenecen a nosotros
y corren por las venas como potros
lejos de las miradas de la gente.
Es tal la sintonía que tenemos
que hablamos sin palabras en la boca
y sólo con mirarnos ya sabemos
aquello que decirnos ya nos toca
y es que en ese momento nos gocemos
como hacemos en una noche loca.
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