viernes, 7 de marzo de 2008

MARGINADOS

Qué pena la del hombre marginado,
pues tiene que apartarse voluntario
de una vida normal. Será un calvario
por tener que llevarlo bien guardado

sin mostrarlo ante el hombre acomodado,
ya que éste es un ser insolidario
pasando para él a secundario
el dolor de aquel pobre desgraciado.

Me duele la pobreza de dinero,
de suerte, de cultura, de presencia,
de la edad, del que sólo tiene cero

de todo lo mejor. De la impotencia
de no acabar con todo lo agorero
que viene precediendo a la indigencia.

MIRARSE AL OMBLIGO

Hay gentes que no tienen ni un amigo
ni lo buscan, ni encuentran, ni lo quieren
y por más que con gentes estuvieren
ellos sólo se miran el ombligo.

Contentos, nada más están consigo,
otras gentes de ellos nada esperen,
pues sus cortas palabras hasta hieren
y a nadie quieren nunca por testigo.

La tristeza les busca y acompaña,
porque entrambos existe maridaje
y bien se necesitan. Tal calaña

exhiben, que no encuentran el ropaje
aunque busquen y empleen su mucha maña
por colar de rondón su camuflaje.