Hay gentes que no tienen ni un amigo
ni lo buscan, ni encuentran, ni lo quieren
y por más que con gentes estuvieren
ellos sólo se miran el ombligo.
Contentos, nada más están consigo,
otras gentes de ellos nada esperen,
pues sus cortas palabras hasta hieren
y a nadie quieren nunca por testigo.
La tristeza les busca y acompaña,
porque entrambos existe maridaje
y bien se necesitan. Tal calaña
exhiben, que no encuentran el ropaje
aunque busquen y empleen su mucha maña
por colar de rondón su camuflaje.
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